La violencia de género desde una mirada perinatal

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Con motivo del 25 N queremos compartir esta publicación sobre la violencia de género enmarcada en los períodos del embarazo, parto y postparto. 

La violencia de género es cualquier forma de violencia contra las mujeres que pueda causar sufrimiento físico, psicológico y/o sexual. Esta se construye a través de normas perjudiciales, abuso de poder y desigualdades de género. Este tipo de violencia atenta contra la integridad, dignidad y libertad de las mujeres independientemente del ámbito donde se produzca. 

El embarazo es una etapa donde la mujer experimenta numerosos cambios a nivel biológico, psicológico y social. Durante este período de especial vulnerabilidad la violencia de género puede potenciarse, llegando a generar grandes riesgos para madres e hijos o hijas. En España, las investigaciones sobre violencia de género en el embarazo son insuficientes. Uno de los estudios más relevantes realizado en Andalucía en 2015 a través de datos epidemiológicos, desvela que el 22,7% de las mujeres embarazadas sufre algún tipo de violencia tanto emocional como física, ambas suponen un riesgo tanto para la gestante como para el feto. El estrés y la ansiedad durante el embarazo provoca problemas sobre el desarrollo de la cognición, el comportamiento y las emociones del bebé. Si bien, los mecanismos por los que esta afectación se produce no están del todo claros, sí que existe consenso en cuanto a su repercusión negativa, siendo diferente la afectación en función del momento del desarrollo fetal donde se produzca la exposición al estrés. Algunas de las vías que se postulan para la transferencia materno-fetal del estrés son: la alteración del flujo sanguíneo uterino, la afectación de la secreción hormonal placentaria y el traspaso de cortisol de la madre al feto. El cortisol es una hormona que los humanos segregamos en mayores cantidades como respuesta al estrés, tal como el que se puede experimentar en una situación de violencia de género. Esta hormona que en situaciones normales debería ser filtrada por la placenta, puede acabar pasando al feto en estas situaciones, donde su producción se ve aumentada y su depuración alterada.

https://www.medicusmundi.es/storage/resources/publications/5ef3d06c18fee_guia-actuacion-violencia-embarazo.pdf

La mayoría de las mujeres que sufren violencia de género tienen una tasa de asistencia e ingreso en los servicios de salud más elevada durante el embarazo. Muchas de ellas presentan una mayor predisposición a sufrir infecciones vaginales, anemia y partos pretermito, pero aun así no son identificadas como mujeres en riesgo por el sistema de salud a lo largo de las diferentes revisiones médicas de seguimiento del embarazo. Esta situación antaño invisibilizada y redimida al ámbito privado, se ha visibilizado pasando a ser un problema de índole pública que la sociedad en su conjunto tiene la obligación de esforzarse por prevenir. En 2016 se publica una “Guía de actuación ante la violencia de género durante el embarazo” escrita conjuntamente por una matrona, una ginecóloga y una especialista en medicina forense. Esta constituye una herramienta de gran ayuda para la información, detección y prevención de esta situación durante la gestación. La misma es de libre acceso y está abierta el público en el siguiente enlace:

https://www.medicusmundi.es/storage/resources/publications/5ef3d06c18fee_guia-actuacion-violencia-embarazo.pdf

La violencia psicológica, padecida por un 21% de las mujeres embarazadas que participaron en el estudio, es la que con más facilidad se esconde y afecta de manera implacable, pudiendo provocar amenazas de parto pretérmino con bajo peso y de sufrir efectos adversos, tanto cognitiva como emocionalmente, durante el crecimiento. Según estos estudios la probabilidad de que esto se produzca aumenta considerablemente en aquellas madres que no cuentan con apoyos en su entorno. Desde el Programa de Atención Perinatal brindamos una atención continuada a madres dotándolas de recursos para la toma de decisiones y herramientas para detectar y afrontar este tipo de situaciones con la coordinación de los servicios específicos locales. Esto permite un trabajo en red y garantiza un asesoramiento más completo a la mujer mediante servicios del área social, administrativa, jurídica etc., permitiendo un asesoramiento completo a la mujer. Esto es llevado a cabo a través de un seguimiento constante, con frecuencia semanal, lo que contribuye a crear una relación de confianza. También es posible la atención en el domicilio, con formatos ajustables, ya sean individuales o en pareja, generando espacios de escucha seguros. Otro formato de atención es el grupal, que permite observar otros modelos de funcionamiento y salir del aislamiento empoderándose las participantes frente a las posibles situaciones individuales de violencia que puedan sufrir. 

Durante la etapa post parto, muchas mujeres continúan sufriendo la violencia de género por parte de sus parejas. Un Estudio de la Universidad de Nôtre Dame ha desvelado que la lactancia materna protege a los bebés de la violencia de pareja. Durante la lactancia se genera un vínculo emocional que garantiza la protección y supervivencia del bebé. Esta experiencia sensorial y afectiva funciona de protector frente al estrés y contiene beneficios para la salud materna. El afecto físico y las caricias contribuyen al desarrollo emocional, estimulando áreas del cerebro del bebé y lo protegiéndolo de los efectos del estrés. La lactancia materna proporciona beneficios a las madres debido a la liberación de la hormona oxitocina; que pose efecto antidepresivo, previniendo la depresión postparto; reduce el estrés y mejora la presión arterial; previene la anemia y favorece el vínculo con el bebé, fomentando la seguridad y el apego. Por eso desde el programa incentivamos la lactancia materna y dotamos a las madres de recursos emocionales y físicos para superar los retos que esta presenta. La violencia de género produce importantes cambios en el cerebro infantil por la exposición continuada a estímulos violentos. En un estudio de la Universidad de Londres dirigido por el Dr. Eamon McCrory se han podido constatar las repercusiones de los entornos agresivos en el cerebro de los niños, llegando a compararlo con el trauma vivido por soldados en la guerra.  El cerebro del joven ante contextos de violencia tiende a volverse hipervigilante, manteniendo tensión constante, lo que supone una activación continuada que potencia los niveles de estrés altos, generando consecuencias académicas y sociales. Pero las secuelas a largo plazo se traducen en dificultades para sentir, repetición del círculo de violencia y déficit de atención. Por ello, la lactancia materna es un recurso preventivo contra todo esto, disminuyendo las posibilidades de transferencia intergeneracional de la violencia de género, mejorando la posibilidad de generar vínculos relacionales estables. De todo lo anterior extraemos la importancia social de combatir estas situaciones para romper el círculo de la violencia y que esta no se perpetúe a través de las generaciones, aspirando a una sociedad más igualitaria y libre de violencias. 

Por ello, consideramos que es relevante la labor que se lleva a cabo desde el Programa de Atención Prenatal, promocionando un acompañamiento basado en el apoyo y cuidados relacionados con el vínculo materno- filial como factor protector ante la violencia de género.

Referencias:

  • Eamon McCrory, Stephame A. De Brito, Essi Viding (2011). The impact of childhood maltreatment: a review of neurobiological and genetic factors. Frontiers in Psychiatry, 2011; 28 July. DOI:https://doi.org/10.3389/fpsyt.2011.00048
  • Juez, M. C. V. (2015). Violencia durante el embarazo en mujeres que dan a luz en hospitales públicos de Andalucía (Doctoral dissertation, Universidad de Granada). Recuperado de: http://hdl.handle.net/10481/40120
  • Laura Miller-Graff, Caroline R. Scheid (2019). Breastfeeding continuation at 6 weeks postpartum remediates the negative effects of prenatal intimate partner violence on infant temperament. Development and Psychopathology, 2019; 1 DOI: 10.1017/S0954579419000245.
  • La violencia de género en el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro y depresión posparto. Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal. 21.09.2017
  • La lactancia materna protege a los bebés de madres que han sufrido violencia de género en el embarazo. Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal. 20.03.19

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