
En toda España, la pobreza está afectando con mayor intensidad a la infancia, pues son principalmente las familias con hijos e hijas menores de edad las que carecen de recursos y se encuentran en situación de exclusión social.
Galicia, a pesar de registrar los mejores datos del Estado, no escapa de esta problemática: alrededor de 58.000 niños, niñas y adolescentes viven en situación de riesgo, según el informe Análisis de la Encuesta de Condiciones de Vida con enfoque de infancia en Galicia, elaborado por la Plataforma de Infancia Estatal en colaboración con la Plataforma de Organizaciones de Infancia de Galicia, de las que formamos parte.
De hecho, Galicia es la única comunidad que alcanza los objetivos de desarrollo sostenible fijados por la ONU para 2030 (estar por debajo del 17%).
Estos datos muestran un importante avance en la lucha contra la pobreza en nuestra comunidad. Sin embargo, este progreso no es suficiente, ya que ningún niño o niña debería tener que crecer en situación de precariedad económica.
La tasa de riesgo de pobreza infantil en Galicia tiene valores inferiores a los de la media nacional (16% frente al 34% estatal) 7,7 puntos menos que en el año anterior.
La pobreza tiene consecuencias hondas y duraderas en la infancia, afectando tanto el desarrollo físico como emocional de los niños y niñas. La falta de acceso a una alimentación idónea, atención médica, educación de calidad y un entorno seguro limita seriamente sus oportunidades de crecer y aprender. Los niños y niñas que crecen en situación de pobreza tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades, mala alimentación y abandono escolar, lo que perpetúa el ciclo de la pobreza a lo largo de las generaciones. Además, el estrés constante asociado a la inseguridad económica puede afectar su salud mental y su bienestar general, dejando huellas que persistan mismo en la edad adulta.
Ante esta situación, como entidad miembro de la Plataforma de Organizaciones de Infancia de Galicia reclamamos acciones concretas: reforzar la renta garantizada de ciudadanía, poner en marcha un plan de apoyo específico para familias monoparentales, garantizar viviendas dignas y accesibles, mejorar el acceso a bolsas comedor y promover actividades de ocio ligadas a los comedores escolares. También exigimos que, como mínimo, el 5 % de los fondos del FSE+ se destinen a la lucha contra la pobreza infantil, asegurando recursos estables para políticas que pongan el foco en la infancia.