Intervención familiar especializada

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Cuando un niño o una niña ha sufrido la falta de cuidados, el rechazo o el maltrato por parte de las personas que debieran ser responsables de su cuidado, el efecto de ese daño queda indefectiblemente ligado a su memoria y condiciona su desarrollo. En la actualidad sabemos que la plasticidad cerebral, la capacidad interna de cambio y los apoyos externos pueden reparar el efecto de estas vivencias y ayudar a transformar el modelo mental de relación, nuestro esquema de cómo pensamos, cómo sentimos y cómo nos relacionamos, permitiendo proyectarnos exitosamente hacia el futuro.

A través de la intervención familiar especializada podemos actuar sobre todo el sistema familiar y mejorar su resiliencia y su vinculación, actuando sobre sus factores protectores y sobre el apego, el vínculo afectivo singular que se establece en los primeros años de vida y proporciona seguridad, cuidado y protección, fundamental para el desarrollo sano y para el bienestar bio-psico-social de las personas.

Apoyar a los padres y madres para que puedan entender la importancia de ser generadores de este vínculo, ayudarles a dar sentido e integrar sus vivencias, ofrecerles apoyo, asesoramiento e intervención adecuada para recuperar sus capacidades protectoras, es un derecho para todas las personas y una necesidad ineludible para sus hijos e hijas. Con ayuda muchas de las familias pueden recuperarse.

Esta intervención debe hacerse desde una perspectiva global e integradora, que entiende a la persona dentro de su sistema familiar, su marco de relaciones próximas, y a éste dentro del contexto social que lo rodea; asumiendo que el cambio es posible y que puede ser inducido activando las capacidades y recursos de las familias, proporcionando herramientas que les permitan no sólo ejercer adecuadamente la protección, sino también contribuir decisivamente al bienestar integral de los niños, niñas y adolescentes, reorganizando el sistema familiar para una mayor fortaleza y eficacia ante dificultades y retos futuros.

La intervención supone una atención personalizada de carácter integral, con un apoyo psicológico, social y educativo que permitirá romper esas dinámicas de funcionamiento deterioradas para que la familia:

  • Pueda recuperar sus habilidades protectoras evitando la separación de los niños y niñas.
  • Se pueda reunificar, en caso de que el deterioro haya sido tan severo que haya supuesto la institucionalización de sus hijos e hijas.
  • O pueda alcanzar una mínima estructura funcional que les permita ser un referente positivo para sus hijos e hijas, aún en caso de separación.

Meniños trabaja en intervención familiar desde 1996, mostrando unos resultados de recuperación de las familias en torno al 70%.

El Programa de Integración Familiar recibió el Reconocimiento a la Promoción de la Parentalidad Positiva otorgado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y la Federación Española de Municipios y Provincias en 2019.

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